Feocromocitomas y niños
Por
Alison E., Texas, USA
traducida por Pierre Jacomet, Chile
Caleb y Chloe |
Junto con mi marido Troy asistimos recientemente al Primer Simposio internacional de Feocromocitoma llevado a cabo en Bethesda,
Maryland. Aunque algo temible, fue estimulante estar entre los más
destacados expertos en feocromocitomas (feos) del mundo. Quedé
admirada ante estos médicos e investigadores excepcionales.
MI marido es músico y es habitual que estemos rodeados de celebridades
todo el tiempo. Sin embargo, estos científicos me parecían
ser estrellas de rock. Por mi parte, también he investigado
un poco así que estaba familiarizada con el protocolo acerca
del diagnóstico y tratamiento de los feocromocitomas. Tener
la oportunidad de discutir y compartir con estos dedicados doctores
y doctoras fue un privilegio.
Quería compartir mi experiencia personal con feos desde la
perspectiva de una madre. Tengo dos hijos que han experimentado la
furia de los feocromocitomas.
A mi marido Troy le diagnosticaron VHL durante la adolescencia (hemos
estado juntos desde que éramos adolescentes). Una vez descubierta
la localización del gene, hicimos examinar a nuestra hija Chloe,
a la edad de 4 años. Iniciamos el proceso de 'screening' con
el Dr. Sharon Plon, genetista en el hospital de niños de Texas.
Chloe tenía seis años cuando sus catecolaminas en orina
empezaron a subir. Sus primeros síntomas fueron las sudoraciones,
particularmente por las noches. Además se la veía muy
cansada la mayor parte del tiempo. También padecía dolores
de cabeza, aunque no se quedaba demasiado. Recuerdo haber visitado
su clase de segundo grado en la escuela y haber pensado que se veía
tan fatigada y pálida al lado de los otros niños. Eso
me abrió los ojos, porque estaba acostumbrada a verla así.
Como mi marido había tenido feos de niño y sabía
por el examen de ADN que Chloe era portadora de la alteración
VHL, sospechamos la presencia de un feo.
Con un test positivo de ADN y una historia familiar de feos en la
niñez ¿qué más se necesita para empezar
las resonancias magnéticas por imágenes? Sin embargo,
durante ese período fue examinada por el director de pediatría
endocrinológica en un importante hospital. Nos dijo que "de
ninguna manera" podía tener un feo a pesar del resultado
de sus exámenes de orina, porque no tenía hipertensión
sostenida ( sustained). Explicó que los niños con feos
siempre presentan hipertensión sostenida. Auque es verdad que
algunos niños tienen hipertensión sostenida, hay otros
que no la tienen. Hay muchos mitos alrededor de los feos, y éste
es uno de ellos. En el Simposio nos enteramos de que 50% de las personas
con feos hereditarios tienen una tensión sanguínea normal.
Un año después sus catecolaminas en orina aumentaron
todavía más, y sólo entonces los médicos
aceptaron que podía tratarse de un feo. Durante ese lapso de
tiempo me puse en contacto con el Dr. Graeme Eisenhofer en los Institutos
Nacionales de Salud (NIH). Me habló de un nuevo examen que
él y otros había desarrollado, el examen de "metanefrinas
plasmáticas libres". Este test tiene una precisión
de 97% comparado con el test de orina de 24 horas cuya precisión
es cercana al 80%. [1]
Mientras Chloe recibía un IV para sedarla antes de la RMI,
su tensión sanguínea se fue literalmente al techo. Es
muy ansiosa y preferiría ser descuartizada que recibir una
inyección. Era una situación de estrés como suele
ser con Chloe y las agujas. Las enfermeras desatendieron la peligrosa
hipertensión, alegando que "debía de haber algo
alterado en los aparatos". Intenté decirles que estos
tumores causan tensión alta pero mis palabras cayeron en oídos
sordos. En aquel tiempo yo era dócil y poco discutidora pues
creía que los médicos y las enfermeras sabían
más que yo. ¿Cómo era posible que yo supiese
más acerca de estos tumores que los médicos?
Una vez que Chloe estuvo sedada se le extrajo sangre que se envió
a NIH para el examen de metanefrinas plasmáticas. El Dr. Eisenhofer
me llamó y dijo que tenía los índices más
altos que se hubiesen visto con este test. Debido al estrés
con el IV se pensó que había tenido un "episodio"
durante la RMI. Cuando la sacaron de la máquina estaba empapada
en transpiración. Se necesitaron muchos medicamentos para sedarla
debido a los excesos de hormonas de estrés (stress hormones)
en su sistema. Cuando la llevamos a casa no se despertaba de los sedantes
que le habían inoculado en el hospital. Llamamos a su médico
que nos sugirió llevarla de inmediato a Emergencias. Finalmente,
empezó a despertar muy tarde en la noche.
Se planeó la cirugía y administraron alfa-bloqueadores
a Chloe. La dosis debía ser aumentada gradualmente a lo largo
de una o dos semanas. Tiene la capacidad de dejar al paciente en un
estado de estupefacción ("noodle-like") que requiere
hospitalización y seguimiento continuo. Chloe reaccionó
violentamente al medicamento y la hospitalizaron después de
algunos días de recibir la droga. El médico inscribió
en su hoja clínica que debía ser "pinchada"
("poked") de ninguna manera antes de la cirugía debido
a su hipertensión y su reacción extrema ante las agujas.
Sin embargo, la noche previa a la cirugía —puesto que
la toma de muestras es procedimiento estándar— se desatendieron
nuestros ruegos y se le extrajo sangre. (Hoy le pediría a los
médicos una copia escrita de sus indicaciones, para poder mostrarlas
a otro equipo médico si surgiera otra situación similar.)
Su médico pudo resecar tres centímetros de feo laparoscópicamente
and Chloe se recuperó totalmente. Además, nuestra excelente
anestesióloga, Dra. Nancy Glass tuvo que administrarle una
generosa cantidad de anestesia debido al exceso de catecolaminas circulando
en su sistema. Los médicos no podían creer que aún
estuviese despierta y alerta después de todas las drogas que
le inocularon. Delante de ella dijeron no creer lo que veían.
Finalmente Chloe se durmió, pero después de mucha anestesia.
Por fortuna salió muy bien. Ahora tiene trece años
y es muy activa como porrista y en el teatro. Es mi perita en presentaciones
en PowerPoint. En la actualidad tiene tres tumores oculares y los
médicos la controlan de cerca.
Dos años después de la cirugía de mi hija nuestro
hijo. Caleb —que ahora tiene ocho años — desarrolló
tres paragangliomas (feos extra-adrenales) en su aorta a la edad de
cuatro años. Es uno de los casos más precoces jamás
registrados en el mundo. Su perfil bioquímico reveló
que sus índices eran dos veces y medio los límites extremos
normales.
Como era muy pequeño, no notamos diversos síntomas.
A los dos años se quejaba de dolores de cabeza. Lo llevamos
donde un neurólogo a quien comunicamos su diagnóstico
genético de ADN con predominancia de feos, pero no creyó
que debiésemos preocuparnos. Además, Caleb padecía
de sudoraciones nocturnas y eso era más o menos todo.
La RMI reveló dos feos. Un MIBG de seguimiento lo confirmó
y se planeó una cirugía. Nuestro nefrólogo, Dr.
Daniel Feig, internó a Caleb en la sección renal del
hospital donde se nos dijo que debía ceñirse a una dieta
alta en sal a causa de los alfa-bloqueadores —fenoxibenzamina
— que ingería. Sin embargo, como la mayoría de
los pacientes con dolencias renales sigue una dieta baja en sal el
equipo de enfermeras no nos escuchó. Tuvimos que llamar al
Dr. Feig para que les informara que lo que sosteníamos era
correcto. Nuevamente estábamos fuera de la norma, lo que nos
forzaba a estar atentos para asegurarnos de que el equipo de enfermeras
entendiera el razonamiento subyacente en cada decisión.
Se optó por una cirugía "abierta" debido
a la localización de los feos. Durante la operación
el cirujano encontró otro feo, vecino a los otros dos, que
no había aparecido en ninguno de los exámenes anteriores.
Es vano decir que la cirugía fue muy delicada y se prolongó
por ocho horas. Todo anduvo bien hasta el día siguiente. Caleb
pasó a una etapa aguda debido a su sonda epidural (epidural
line). La epidural se insertó muy arriba para aliviar el dolor
de su amplia incisión abdominal y hubo algún exceso
de anestesia epidural en la sonda, lo que afectó su ritmo respiratorio.
Caleb se puso azul y su nivel de oxígeno cayó a 9% (lo
normal es 95 a 100%). Hasta entonces yo había llevado todo
bien. Pero ocurrió esto y todavía tengo pesadillas cuando
lo recuerdo. Es algo que jamás podré superar.
A pesar de mi conocimiento de feocromocitomas y del instinto materno
de proteger a las crías, la experiencia me ha enseñado
que no puedo controlar todo. Me ha resultado muy difícil aceptar
esta verdad. Mi manera personal de enfrentar el estrés causado
por esta dolencia es educarme lo más posible. Quiero saberlo
todo, lo bueno, lo malo, lo horrendo. Quiero saber números,
estadísticas, porcentajes —lo que sea. Como los feos
son raros y aún más raros en niños, debes convertirte
en experta.
No sólo busco los médicos más capacitados localmente
sino que tenemos un equipo en los Institutos Nacionales de Salud (NIH).
Después de asistir al simposio (ver página 1) encontré
a varios médicos que me gustaría sumar a mi equipo,
a fin de tener un equipo local, nacional e internacional. Mi marido
se ríe de esta idea, pero sabe que lo digo en serio. Con un
trastorno tan raro, ¿por qué no aprovechar la pericia
de cuántos expertos puedas hallar? Son pocos, y debes buscarlos.
La mayor bendición que tuvimos durante esta ordalía
es el conocimiento de los resultados de nuestro análisis de
ADN. Si no hubiéramos decidido examinar a nuestros hijos precozmente
nuestros resultados positivos podrían haber sido diferentes.
Sabemos que 50% de los feos se descubren durante la autopsia. Y sí,
me siento victoriosa porque si aparece otro feo podremos conquistarlo
con la misma fe y decisión que ha llevado a nuestra familia
a través de esa experiencia antes. En último término
creo que mis hijos están en manos de Dios pero en el intervalo
nos ha bendecido rodeando a nuestra familia con excelentes médicos
y recursos para aprender más acerca del VHL.
¿Qué hay de la apreciación que mis hijos tienen
de la experiencia? Ambos preguntaron hace poco cuándo podrían
operarse de nuevo en el hospital de niños de Texas. Lo preguntaron
con un tono feliz, del tipo Disneylandia, sin miedo. Una madre protectora
sonríe cuando oye preguntas así, aunque casi me caigo
al piso. Creo que es muy importante tener una actitud positiva, especialmente
cuando enfrentas esta suerte de situación porque tus hijos
adoptan instintivamente tu enfoque. A mí no me resulta difícil
porque lo siento de veras.
Mi mayor esperanza es que, al compartir nuestra experiencia personal
con feocromocitomas pediátricos, Troy y yo podamos dar algunas
luces en una zona oscura de la medicina y ayudar a otras familias
que deben vivir una situación similar. Recibí la mayor
parte de mi conocimiento de la organización de ayuda a pacientes
con feo [2] así como gracias a la correspondencia con los expertos
en feocromocitomas. ¡Aprendemos tanto unos de otros!
Simposio internacional acerca del feocromocitoma
Notas:
[1] El Test fraccionado
de metanefrinas plasmáticas libres es el mejor para el feo.,
Este examen de laboratorio se efectúa sólo en pocos
laboratorios, de preferencia en la Clínica Mayo, donde muchos
hospitales envían muestras de sangre para ser examinadas.
[2] Ver www.vhl.org/pheo para vínculos con la asociación de ayuda y otros recursos.
Tal como aparece en el VHL Forum 13:4, diciembre de
2005. Para reimprimir por favor póngase en contacto con la
Alianza familiar VHL, info-es@vhl.org
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